ARTICULO DE OPINIÓN - Sector oleícola - Malgarí Lagrasta

18/03/2019

Situación actual y prespectiva de futuro. Escribe Malgarí Lagrasta (directora en Gascón International) para Revista de sector Grandes Cultivos / Grupo Novaagorá)

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Pienso que la situación del sector oleícola en España en este momento es bastante incierta y algo preocupante, por encontrarse en medio de diferentes frentes que influyen negativamente.

 

Durante los anteriores años se habían registrados precios estables, en algunos casos, al alza, con producciones abundantes y de buena calidad.

Esto ha propiciado un exceso de plantaciones de nuevos olivares en países emergente.

 

Ahora el problema consiste en que este proceso ascendente durante el año en curso se ha paralizado, por la cantidad de exceso de producción que ha habido.

 

Si en la temporada 2016-2017 la caída de producción registrada en el mercado italiano alrededor de un buen -60%, debido a las heladas y a la Xylella que ha dañado irremediablemente los cultivo del Salento, dieron alas a la producción en España como su principal competidor en Europa, en el trascurso de la temporada 2017-2018 la abundancia de la lluvias antes de la recolección han, además que empujado la producción, favorecido el rendimiento a más del doble, reequilibrando la oferta en el mercado y devolviendo Italia a su puesto de principal productor en Europa por calidad y cantidad.

 

Por el año en curso se están confirmando estos pronósticos.

Con la complicación por el mercado español, de la abundancia de producción de los mercados emergente que, si bien  no pueden competir en calidad, pueden competir en cantidad, poniendo en jaque a todos los efectos, todo el sector oleícola europeo y provocando la caída en el precio entorno al 25-35% desde el comienzo de la campaña a hoy (hasta un 40% si miramos al año anterior)

 

La situación futura es de una fuerte incertidumbre en España.

 

En unos de sus frentes más importante se encuentra Italia que, gracias al plano de inversión finalmente aprobado por Bruxelles de 500miliones de euros, amenaza en un plazo de 10 años, con volver a su posición de supremacía, a través del replanteamiento de olivares para recuperar las 50 miles hectáreas desertificadas a causa de la Xylella y finalmente recuperar aquel 10% de producción perdida en el último trienio.

 

En el otro frente: los mercados emergente, capaces de duplicar y triplicar superficies y producciones, aunque dicho sea de paso, todavía  muy lejos de competir en calidad.

 

Lo que ha de esperarse es una estabilización en el precio a la baja, ahora mismo entorno a los 2€/L., cuando se ha estado vendiendo el Virgen Extra sobre los 4€.

 

Con una calidad mermada por la sobre producción respecto a anteriores campañas, se hace urgente vender aceite para recuperar las inversiones, esto genera prisas en el proceso de venta y bajada de precios.

 

Otro efecto colateral de esta situación, debería ser la bajada del precio de la tierra de olivar, que al momento sigue siendo bastante alto, pero que es probable se revierta por completo en un plazo medio corto de 10 años aprox.

 

Entonces, las nuevas plantaciones en países emergentes comenzaran a producir a pleno régimen, lo que representará un reto para las almazaras españolas, que tendrán que destacar por su calidad si quieren mantenerse en primera línea.

 

La solución en este caso puede llegar para el mercado Español de una estrecha alianza – en lugar de oponerse, como ha hecho hasta ahora - con su vecino Italia y abrazar al Panel test: análisis organoléptica del aceite y de la calidad del Extra Virgen que salvaguarda la calidad del Virgen extra,  el trabajo del productor y la salud del consumidor y contrarrestar de esta forma la sobre producción de los mercados emergente, conteniendo su presencia en nuestras mesas.

 

En última análisis, lo que representa la sobre producción para algunos – negativo a todos los efectos, para otro puede llegar a ser positivo ya que el nicho que representa la almazara por el uso de maquinaria agrícola, acabará favoreciendo el fabricante de maquinaria agrícola que previsiblemente podrá ir en búsqueda de estos nuevos mercados emergentes y ampliar sus ventas en exportación.

 

El próximo recto? Encontrar el mercado emergente dispuesto a pagar por la calidad de sus maquinarias fabricadas para producir aceite de calidad en lugar de cantidad.